Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas

26 de octubre de 2012

Debemos reconocer y amar a las semillas autóctonas


Gaudy García frente a la sede de la Cooperativa MonCar de Monte Carmelo, Sanare, estado Lara

Sanare, 27/10/2012.- El III Encuentro de Los guardianes de las semillas inició en Sanare este sábado, conocido como el jardín del estado Lara, por su clima fresco de verdes montañas, son las tierras del Caimán de Sanare.

Gaudy García, es una campesina fundadora de la cooperativa La Alianza y del grupo de mujeres MonCar, experiencia que constituye toda una referencia internacional del caserío Monte Carmelo, sede de este encuentro. Ella nos cuenta cómo logró arrancar la idea de los guardianes de las semillas por primera vez en su pueblo natal.

Gaudy García viajó al Ecuador en el año 2005 de donde se trajo la idea de un evento que reuniera a los agricultores de su tierra, y el mismo año el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) impulsó el primer encuentro de Guardianes de la Semilla, y propuso el 29 de octubre , como el Día de la Semilla Campesina. El evento inaugural estuvo acompañado de un festival gastronómico que se mantiene hasta la actualidad.

Gaudy García explica que actualmente existe un interés a nivel mundial por el tema de la conservación de las semillas locales. Hay una amenaza hacia las semillas por la modificación de sus genes  y muchos cultivos como la soya, el algodón y el maíz están alterados genéticamente. En Costa Rica, continúa García, están trabajando con la piña transgénica.

Los transgénicos en Venezuela
“Nuestro presidente ha dicho claramente que no queremos transgénicos en Venezuela”, explica la agricultora sanareña, quien reconoce  que es necesario defender y dar a conocer la Ley de Semillas de reciente modificación. “Hay muchos intereses ocultos con el tema de las semillas, se necesita de mucha creatividad y de la participación todos los sectores para este debate”.

García propone que se le de rango constitucional a las semillas locales, tal como sostienen las iniciativas de Colombia y Costa Rica, donde también apoyan declarar al maíz como patrimonio cultural de la humanidad.
“Todos debemos trabajar por la conservación de las semillas locales, que son soberanía, identidad, son nuestra seguridad alimentaria, y son también una estrategia de resistencia, por eso llamamos a todos los agricultores y docentes para que apoyen la creación de las casas escuelas de semillas libres”.

Una declaración amorosa de la semilla paspasa
“Tengo dos nietos a quienes les pongo las semillas en una bandeja y juegan con ellas, las tiran y las recogen, en ese proceso aprenden a reconocerlas”, nos cuenta Gaudí. El trabajo pedagógico con los niños y niñas es clave para empezar a reconocer y amar las semillas. 

“Nuestro símbolo es la semilla de paspasa, que proviene de una mata trepadora de caraotas, tiene una vaina grande que echa tres y cuatro granos, es muy saludable y sabrosa, son bellísimas”. Gaudí describe las tres variedades que tiene a la mano, de sugerentes nombres como la paspasa vaquita, la paspasa con rayas blancas y vino tinto y la paspasa vino tinto. 

El Manifiesto de la Semilla realizado por Gaudí García en el año 2005, es la declaración de principios vigente del encuentro de Los Guardianes de la Semilla que se estará realizando hasta el próximo lunes 29 de octubre, cuando la fiesta colectiva homenajeará a todas las semillas del mundo en honor a la vida y la fecundidad.

Desde el año 2005 de manera consecutiva Los Guardianes de las Semillas se agrupan en una convivencia  abierta a los defensores de las semillas y las prácticas agroecológicas, permacultores y ambientalistas locales. Esta edición internacional tendrá como invitados a colectivos de renombre como los del Movimiento Sin Tierra de Brasil, Vía Campesina de Colombia, así como activistas de Perú, Ecuador, Argentina y México. (LVSV/dom)

10 de abril de 2012

Mujeres Y Semillas Para La Resistencia

Mujeres Y Semillas Para La Resistencia





Por Gabriela De Cicco
En 2001, las mujeres de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) se reunieron en México en su II Asamblea Continental de las Mujeres del Campo:  “Mujeres del campo, cultivando un milenio de vida, justicia e igualdad”. Tras el encuentro presentaron ante el III Congreso de la Cloc y de La Vía Campesina la idea de realizar una campaña mundial en defensa de las semillas nativas y criollas. En 2002, durante el Foro realizado en paralelo de la Cumbre Mundial de la Alimentación, Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional junto a otras organizaciones deciden lanzar la campaña mundial, cuyo primer nombre fue: “Las semillas patrimonio común de la humanidad”.(1)

La Campaña está basada en las múltiples formas del conocimiento indígena y campesino acerca de las semillas, la agricultura y la biodiversidad, y aquellas son válidas por sí mismas y no necesitan de ninguna validación externa, científica o de otra índole. Busca formas efectivas de involucrar y comprometer a la sociedad en su conjunto, llegando a involucrar y a requerir el aporte de técnicos y científicos cuando los procesos de erosión biológica y cultural lo hagan necesario. El liderazgo y la toma final de decisiones debe estar en manos de La Vía Campesina,  y en las organizaciones de campesinos/as, de indígenas y las comunidades. La Campaña forma parte de las luchas por defender, reforzar y/o recuperar la soberanía política, cultural, económica y alimentaria de los pueblos, y se da en el marco de una lucha más amplia contra el sistema capitalista y su fase neoliberal. Es por esto que forma parte de la búsqueda de proyectos populares alternativos, y está íntimamente ligada a la defensa de las tierra, los territorios y las culturas campesinas e indígenas.

La Campaña se realiza en cada país dependiendo sus realidades. Se lleva a cabo en Ferias de Biodiversidad, en mercados locales, de intercambio de semillas. (2)

AWID: ¿Por qué eligieron las semillas para la campaña?
Francisca Rodríguez (FR): Estábamos en México discutiendo sobre Soberanía Alimentaria (SA), y llegamos a la conclusión que nosotras hacíamos soberanía alimentaria en toda su dimensión y si bien la SA estaba en el discurso de los hombres, no la asumían plenamente. Nos dimos cuenta que la SA iba a estar en riesgo, porque aún cuando tuviéramos reforma agraria, si no defendíamos la semilla, la reforma iba a quedar al arbitrio de las empresas transnacionales de las semillas. No fue una de identidad emocional de corazón, fue una decisión política la de proponer la Campaña.

AWID: ¿Por qué el cambio del nombre de la Campaña?
FR:  En Río + 10, en Johannesburgo en 2002 (3), la compañía transnacional Monsanto estuvo de acuerdo con que las semillas fueran un patrimonio de la Humanidad, porque siendo así todos teníamos derecho sobre ellas, incluidos ellos. Eso nos dio un ataque! Nos cuestionamos nuestra estrategia, y fue en nuestro segundo encuentro en Caguazú, al sur de Paraguay, donde nosotras dijimos: “No , no son patrimonio de la humanidad, son patrimonio de nuestros pueblos indígenas y campesinos, de las mujeres que fuimos sus creadoras, y nosotras las hemos puesto al servicio de la humanidad”.
En la semilla está la llave que abre la soberanía alimentaria. Ahí comienza todo, por lo tanto no puede haber soberanía alimentaria si no hay semilla. No puede haber reforma agraria, si no hay semillas. No podemos ser pueblos soberanos si no tenemos nuestras propias semillas. Porque perdimos todo y estamos a lo que la industria de la alimentación –que se apoderó de nuestras semillas– te quiera ofrecer, vender y así determina tu forma de alimentarte, y  está determinando también tu forma de vida.

AWID: ¿Cómo se involucran las mujeres en la campaña?
FR: Con un convencimiento muy grande. Nosotras decimos que la Campaña es mágica, porque no solamente nos convoca, sino que nos devuelve visibilidad, nos eleva el autoestima, nos sentimos mujeres a las que por fin se reconoce que tenemos saberes, y recuperamos en alguna medida, en la conciencia de la gente, que nosotras fuimos las primeras agricultoras, las descubridoras de las semillas, y hemos seguido cuidándolas por siglos, reproduciéndolas. La Campaña nos  empodera. Ya no somos las simples dueñas de casa, somos las que mantenemos la huerta, cuidamos la semilla, reproducimos la semilla y reproducimos la vida.

AWID: ¿Cómo contribuye la Campaña a los derechos económicos de las mujeres?
FR: Ha sido una batalla para que se reconozcan, y hoy son mucho más visibles. La propia existencia y sobrevivencia del mundo campesino hoy día tiene fuerza de mujer, porque una buena parte de los hogares rurales está sostenido por el trabajo y  por el ejercicio de agricultura de las mujeres. Junto a la Campaña va de la mano la recuperación y el compartir los conocimientos frente a la agroecología, pero no como una moda, sino como un sistema indígena y campesino propios de producción.

AWID: ¿Por qué no están de acuerdo con el concepto de seguridad alimentaria?
FR: Estamos contra porque la concepción de la Seguridad alimentaria, tanto de la FAO como de los gobiernos, está dada por la capacidad que tengan los pueblos de adquirir alimentos, y no por la necesidad que tengan los pueblos de producir alimentos y su capacidad de establecer relaciones solidarias, horizontales entre los pueblos para garantizar el tan fundamental derecho a la alimentación.
Nosotras queremos que el acceso a una alimentación sana, adecuada culturalmente, producida desde las y los campesinos esté al alcance de todos. La alimentación es un derecho, no un negocio. Y por lo tanto nuestra demanda es para que los gobiernos inviertan. Ahí es donde nosotras necesitamos tener los recursos a disposición, porque es una obligación, un deber el garantizar la alimentación de los pueblos.

Hoy en día las personas no tienen una clara conciencia de que lo que están comiendo y el acceso a la información es mucho menor para la mayoría de la gente de los sectores populares. Es por eso que vamos a defender la agroecología, para que no se convierta en un negocio más. La agricultura urbana está situada en un sector medio, elitista, que tiene la posibilidad de pagar un precio mayor por su salud. Nosotras queremos acercar nuestra producción a la gente en los mercados locales, acercando el producto del campo a la ciudad, terminando con la cadena de intermediarios. Que la gente sepa, por ejemplo, de dónde vienen sus vegetales, quién y en qué condiciones fueron producidos. En la medida que la gente de la ciudad comprenda esto, la agricultura campesina se habrá salvado. La Reforma Agraria no es un proceso social, que es un proceso de vida, que cuida el derecho a la alimentación de los pueblos.

AWID: ¿Podrías darnos algún ejemplo de una acción específica que hizo retroceder a alguna de las transnacionales?
FR: En Chile no puede haber producción transgénica para los alimentos, pero aquí los transgénicos circulan por todas partes. Nosotras pedimos que nos informaran dónde estaban los semilleros transgénicos pero Monsanto dijo que no podía decir dónde estaban porque aquí había una organización vandálica, que era una parte de la Vía campesina, y que esa era ANAMURI, y que poníamos en riesgo ‘todo el desarrollo que estaba haciendo la humanidad’.
Cuando el Tribunal dictaminó a nuestro favor, y nos tenían que decir la localización de los semilleros, Monsanto apeló, pero después de esto nuestra campaña contra el Convenio Upov 91 (4) , fue tan fuerte que Monsanto retiró la demanda contra nosotras.  En Paraguay las mujeres junto al Departamento de Agricultura y Vegetal, fueron juntos arrancando los plantías clandestinos de transgénicos.

Que en la Constitución de Venezuela, de Ecuador, Bolivia, esté consagrada la Soberanía alimentaria como un derecho y el resguardo a nuestras semillas es un avance. Que en Uruguay, Paraguay, Nicaragua tengan ley de soberanía y Seguridad alimentaria, donde incluyen el tema de la semilla, es un avance!
El concepto de soberanía alimentaria, la preocupación por la semilla, ya no es un problema sólo de los campesinos, está en la preocupación de los ambientalistas, de los ecologistas, está siendo conciencia en los sectores populares, y va a estar en la discusión de Río + 20, está en los Foros internacionales.

AWID: ¿Cuáles son los retos futuros?
FR: Hoy día necesitamos tierra y semillas, porque el mercado se apoderó de las semillas. Nuestra campaña por multiplicar semillas es urgente. No necesitamos una huerta, necesitamos campos. Estamos dispuestos/as a correr riesgos, a transgredir las leyes que re criminalizan la producción de las semillas campesinas. Esto significa resistir a las políticas agrícolas de los gobiernos para construir soberanía en nuestros campos. La soberanía alimentaria va más allá de solamente conservar la semilla o de garantizar la alimentación, son nuestros derechos los que están en juego, es la sobrevivencia del campesinado.
Es un trabajo arduo, de mucho compromiso, porque no es sólo recuperar la semilla, sino todo lo que está asociado a ella. Y esos son los valores: la espiritualidad, la solidaridad, la fraternidad entre nosotros, el compartir. Estos valores detrás de la Campaña hacen que tenga una gran acogida en la gente con la cual podemos relacionarnos, y porque somos una organización, somos mujeres muy demandadas para ir a hablar sobre todo esto. Y te digo que creo que en el fondo nos vamos comprometiendo y nos vamos apasionando. Vos me hablás de la semilla y yo me enciendo. Me hablás de las mujeres y también me enciendo. Porque creo que la semilla va unidad a nosotras, y nosotras unidas a las semillas. son semillas de libertad, son semillas de autonomía, son semillas de justicia y son semillas de dignidad, son semillas en resistencia, y nosotras somos mujeres en resistencia.

 * Perteneciente a ANAMURI (Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas) ya la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-VC)

** Campaña “Las Semillas, Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad. Este es el nombre con la que se la conoce en la actualidad, antes, como ya se ha mencionado, era la “Las semillas patrimonio común de la humanidad.
--------------------------
fuente: http://www.awid.org
NOTAS:

1) Documento final, Reunión campaña semillas CLOC-V.C., Quito, 22 al 24 de julio de 2010 realizado por Francisca Ramírez. Gracias FR por proporcionarnos este texto.
2) En Chile hay escuela de curadoras de semillas. Son escuelas para no perder este conocimiento antiguo “La curadora es la persona que custodia, que guarda, la que protege la semilla”. En Ecuador hay mesas gigantescas de soberanía alimentaria, que se realizan en parques.
3) La Cumbre de la Tierra celebrada en 2002 del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002 en Johannesburgo.
4) Convenio UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales
Licencia del artículo: Creative Commons - Titular de la Licencia de artículo: AWID

29 de febrero de 2012

Colombia: desaparición de activistas

Recientemente se cumplió un año de la desaparición de la ingeniera ambiental Sandra Viviana Cuéllar Gallego, activista del ambientalismo y artista, nacida en Cali hace 26 años. En el momento en que la desaparecieron iba a cumplir con su labor como docente de la Universidad Nacional, sede Palmira, en el departamento del Valle del Cauca.

¿Dónde está la activista ambiental Sandra Viviana Cuéllar Gallego?

A un año de su desaparición (17 de febrero) no se sabe quienes fueron los autores de este crimen, y desde la Fiscalía no se ha dado mayor información sobre la investigación y sus avances al respecto. Hasta ahora queda impune el crimen.
Frente a esto, familiares, amig@s y solidari@s extienden una carta a la Fiscal General de la Nación, Doctora Viviane Morales y le señalan lo siguiente: 

“Este 17 de febrero se cumplió un año de la desaparición de la ingeniera ambiental Sandra Viviana
Cuéllar Gallego, activista del ambientalismo y artista, nacida en Cali hace 26 años. 

En el momento en que la desaparecieron iba a cumplir con su labor como docente de la Universidad Nacional, sede Palmira, en el departamento del Valle del Cauca. Sandra trabajaba además en la recuperación del río Cauca, en la defensa del agua y en la defensa de una reserva natural cercana al municipio de Yumbo, en el mismo departamento”.
Agregan: “ Nada se sabe acerca de las causas de este crimen, ni de los autores; tampoco del paradero de Sandra ni de su situación durante todo este tiempo. El año pasado hubo varias movilizaciones, muchos mensajes en una y otra dirección, desde el país y desde el extranjero solicitando resolver esta situación, pero nunca se ha sabido nada al respecto. 

No hay ninguna respuesta oficial sobre los resultados de la búsqueda de Sandra Viviana”. 

Finalizan señalando: “La familia de la ambientalista, sus colegas, las organizaciones defensoras de derechos humanos y personas alarmadas por este hecho demandamos de su oficina una respuesta acerca del estado en que se encuentra la investigación sobre el caso de la desaparición de Sandra Viviana y de las perspectivas que se tienen de continuar avanzando en la misma”.

28 de septiembre de 2011

Wangari Maathai: La Naturaleza une a las culturas del mundo

Wangari MaathaiMurió quien fuera dadora de vida, multiplicadora de saberes y de despertares, ecológicos y políticos, e inspiración para las mujeres de Kenia y para muchos en el mundo.
 
En una visita que hiciera en 2004 al Árbol de Guernica, que es un símbolo de la libertad del pueblo Vasco, expresó: 

"Me alegra saber que aquí, como ocurre en muchos lugares de mi África natal, cuando hay problemas y necesidad de dialogar lo hacen debajo de la sagrada sombra de un árbol. Me siento muy contenta de que sientan devoción por él. Mi espíritu, la esencia de mi trabajo, está también contenida en el símbolo de un árbol. Creo que la naturaleza une a las culturas del mundo." 

Maathai estudió biología y fue la primera mujer en obtener un Doctorado en toda África Oriental. Se dedicó al activismo polítoico desde joven. Ya en 1977 fundó el Movimiento Cinturón Verde, organización de base, de orientación ecologista que se dedicó al fortalecimiento de las capacidades y a la organización comunitaria, principalmente de las mujeres, en torno a la siembra de árboles y la reforestación. Cinturón Verde es resconocida por la plantación de más de 47 millones de árboles en toda Kenia; campaña orientada a evitar la erosión del suelo, pero además a mejorar la calidad de vida de las mujeres que organizadas en grupos de reforestación, generaban ingresos económicos y se dedicaban al fortalecimiento de su comunidad. Una especie de Misión Árbol pero emprendida desde la base y sin el apoyo del Estado. 

Decía Maathai "Mucho más importante que los propios árboles, es la movilización de la población rural en masa - Siempre se cree que las comunidades son impotentes, dependientes, que no somos capaces de hacer cosas por nosotros mismos. Con la plantación de árboles nos organizanos y comenzamos a abordar los problemas de nuestras propias comunidades para mejorar nuestra calidad de vida. En su mejor momento, tuvimos más de 6.000 grupos de mujeres plantando árboles. En el proceso se han educado y han aprendido a abordar las cuestiones de gobierno. Eventualmente, nos convertimos en un movimiento pro-democracia."

Todo un ejemplo de que la lucha por nuestra supervivencia y por la del planeta, tienen objetivos y metas comunes. Sin duda, Maathai fue inspiración de
muchos aunque sus actividades políticas no eran del agrado del gobierno de Kenia.
Fue encarcelada varias veces durante el gobierno anterior al actual; pero en 2003, al celebrarse las primeras elecciones pluripartidistas en Kenia, el reconocimiento legítimo que el pueblo tenía de su trabajo, la hizo diputada. Posteriromente fue nombrada Ministra del Ambiente y de los Recursos Naturales de la presente administración.

Como parlamentaria, alentó al personal militar a que plantara árboles alrededor de sus barracas, diciéndoles "tengan un arma en una mano y un árbol en la otra". Los soldados abrazaron la causa ambientalista al ver la conexión entre defender el territorio y defender los recursos naturales de Kenia.

Este logro y toda una vida dedicada a la lucha ambiental y al desarrollo social de las mujeres africanas la hicieron merecedora del Premio Nobel de la Paz en 2004, el cual le fue otorgado por «sus contribuciones al desarrollo sostenible, a la democracia y a la paz». 

Fue la primera mujer africana en recibir el premio Nóbel. Justo despues de recibirlo, Maathai produjo un revuelo entre los medios de comunicación cuando, en la rueda de prensa que seguía al anuncio del premio, sugirió que el virus HIV causante del sida era producto de la ingeniería genética y que fue posteriormente liberado en África por investigadores occidentales no identificados como un arma de destrucción masiva para «castigar a los negros». Una opinión que fue progresivamente silenciada.

La película, "echando raíces" cuenta la historia de Maathai y del Movimiento Cinturón Verde, así como de la situación política de Kenia.