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29 de enero de 2012

Declaración de la Asamblea de Movimientos Sociales, Porto Alegre (RS), Brasil


         Nosotros, pueblos de todos los continentes, reunidos en la Asamblea de movimientos sociales durante el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental,  luchamos contra las causas de una crisis sistémica que se expresa en una crisis  económica, financiera,  política, alimentaria y ambiental, colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la humanidad. La descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrentamiento al imperialismo es el principal desafío de los movimientos sociales de todo el mundo. 
         En este espacio nos reunimos desde nuestra diversidad, para construir juntos agendas y acciones comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y explotación. Por eso, reafirmamos nuestros ejes comunes de lucha, adoptados en nuestra Asamblea en Dakar, en 2011.
  • Lucha contra las transnacionales 
  • Lucha por la justicia climática y por la soberanía alimentaria 
  • Lucha por la eliminación de la violencia a la mujer 
  • Lucha por la paz, contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios.
        Los pueblos de todo el mundo sufren hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales.
          La lógica excluyente de este modelo sirve solamente para enriquecer a una pequeña élite, tanto en los países del Norte como en los del Sur, en detrimento de la gran mayoría de la población. La defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia económica, ambiental y de género, son la llave para el enfrentamiento y la superación de la crisis, fortaleciendo el protagonismo de un Estado libre de las corporaciones y al servicio de los pueblos. 
         El calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales a su servicio, no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida. Rechazamos todas las falsas soluciones para esas crisis, como los agro-combustibles transgénicos, la geo-ingeniería y los mercados de carbono, que son nuevos disfraces del sistema.
La realización de Río+20, en el mes de junio en Río de Janeiro, pasados 20 años de la Eco ’92, refuerza la centralidad de la lucha por justicia ambiental en oposición al modelo de desarrollo capitalista. El intento de “enverdecimiento” del capitalismo, acompañado por la imposición de nuevos instrumentos de la “economía verde”, es una alerta para que los movimientos sociales reforcemos la resistencia y asumamos el protagonismo en la construcción de verdaderas alternativas a la crisis.
         Denunciamos la violencia contra la mujer ejercida regularmente como herramienta de control de sus vidas y sus cuerpos. Además,  el aumento de la explotación de su trabajo para atenuar los impactos de la crisis y mantener el margen de ganancia constante de las empresas. Luchamos contra el tráfico de mujeres y de niños, las relaciones forzadas y el prejuicio racial. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a la autodeterminación de género y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
         Las potencias imperialistas utilizan bases militares extranjeras para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos, que muchas veces justifica las ocupaciones militares. Nos manifestamos contra la permanente violación de los derechos humanos y democráticos en Honduras, especialmente en el Bajo Aguán, el asesinato de sindicalistas y luchadores sociales en Colombia y el criminal bloqueo a Cuba que completa 50 años. Luchamos por la liberación de los 5 cubanos presos ilegalmente en los Estados Unidos, la ocupación ilegal de las Islas Malvinas por Inglaterra, las torturas y las ocupaciones militares promovidas por los Estados Unidos y la OTAN en Libia y Afganistán. Denunciamos el proceso de neo-colonización y militarización que vive el continente africano y la presencia de la Africom. Nuestra lucha es también por la eliminación de todas las armas nucleares y contra la OTAN. 
Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias extractivas y mineras transnacionales, en particular, con la lucha del pueblo de Famatina en Argentina, y denunciamos la criminalización de los movimientos sociales.
El capitalismo destruyó la vida de las personas. Por eso, cada día nacen múltiples luchas por justicia social para eliminar los efectos dejados por el colonialismo y para que todos y todas tengamos una calidad de vida digna. Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas que hace imprescindible acciones por la democratización de los medios de comunicación, controlados hoy por grandes conglomerados, y contra el control privado de la propiedad intelectual. Al mismo tiempo exige el desarrollo de una comunicación independiente que acompañe estratégicamente nuestros procesos.
Comprometidos con nuestras luchas históricas, defendemos el trabajo decente y la reforma agraria como único camino para impulsar la economía familiar, campesina e indígena, y un paso central para alcanzar la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento fundamental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos. Defendemos la construcción de otra integración, fundamentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y la ALBA.
La lucha por el fortalecimiento de la educación, ciencia y tecnologías públicas al servicio de los pueblos, así como la defensa de los saberes tradicionales, se vuelven urgentes una vez que persiste su mercantilización y privatización. Manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a los estudiantes chilenos, colombianos portorriqueños y de todo el mundo, que continúan en marcha en la defensa de estos bienes comunes. 
Afirmamos que los pueblos no deben continuar pagando por esta crisis y que no hay salida dentro del sistema capitalista!
Se encuentran en la agenda grandes desafíos que exigen que articulemos nuestras luchas y que movilicemos masivamente.
Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora de movimientos como la Primavera Árabe, Ocuppy Wall Street, los indignados y la lucha de los estudiantes chilenos, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a las fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar acciones de movilización coordinadas a nivel mundial. Debemos contribuir a la emancipación y auto-determinación de nuestros pueblos, reforzando la lucha contra el capitalismo. 
Convocamos a todas y todos a fortalecer el Encuentro internacional de derechos humanos en Solidaridad con Honduras y a construir el Foro social Palestina Libre, reforzando el Movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones contra el Estado de Israel y su política de apartheid contra el pueblo palestino. 
Tomemos las calles a partir del día 5 de junio en una gran jornada de movilización global contra el capitalismo. Convocamos a impulsar la Cumbre de los Pueblos por justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y en defensa de los bienes comunes, frente a la Rio+20.  
Si el presente es de lucha el futuro es nuestro!
Porto Alegre, 28 de enero de 2012
Asamblea de los Movimientos Sociales

27 de enero de 2012

Desde el Foro social de Porto Alegre

Entrevista a Joao Pedro Stedile, dirigente del Movimiento Sin Tierra de Brasil:


¿Cual es la importancia del Foro Social de Porto Alegre en la coyuntura de crisis internacional actual?
El Foro Social Mundial, ahora el Tematico acá en Porto Alegre, y los otros que se desarrollaron en otras partes del mundo, siempre son espacios muy importantes para que la gente venga y comparta sus ideas. Entonces el Foro, más que un espacio organizativo, es una verdadera feria ideológica donde las personas vienen, comparten sus preocupaciones y reflexiones. Aquí ubicamos a quiénes son parecidos, para entonces articular cosas concretas de luchas de masas, de propuestas concretas que pueden entonces entrelazar de manera directa a los movimientos sociales de todas partes del mundo, en sus luchas contra el gran enemigo que tenemos en este periodo histórico que son la grandes empresas capitalistas.
-Cómo se para América Latina frente a la coyuntura actual, y cual es la importancia del ALBA como proyecto que retoma la idea de construir otro tipo de sociedades, más justas, más humanas?
Acá en Latinoamérica estamos enfrentando una disputa permanente entre tres proyectos, que se agudiza incluso frente a la crisis.
Hay un primer proyecto que es la recolonización de nuestro continente, defendido por EEUU y que tiene sus laderos en algunos gobiernos como Colombia, como Chile, que nos quieren imponer como un terrtorio para que el Capital venga aquí y pueda apoderarse de los bienes naturales. Sólo quieren que nosotros produzcamos mercancías, materias primas para ellos.
Hay un segundo proyecto que defiende la idea de una espacie de integración latinoamericana pero bajo los intereses de las burguesías locales, donde ellos desarrollan proyectos de integración, de transporte, de libre comercio. Tienen contradicciones con el Imperio, pero no ayudan a resolver los problemas de los pobres.
Y el ALBA se ha constituido como el tercer proyecto, que es más allá que un acuerdo comercial entre gobiernos o Estados. Es una propuesta política que tiene como perspectiva una integración popular entre todos los pueblos de Latinoamérica, sin términos económicos, sin términos políticos, para hacer frente al Imperialismo y a las transnacionales.
Sin términos culturales, incluso, porque nuestros pueblos tienen las mismas experiencias, tienen las mismas formaciones socio-culturales. Entonces los movimientos sociales más combativos de Latinoamérica, aparte de los gobiernos, estamos impulsando ese proyecto ALBA, como una forma de integración popular, una unidad latinoamericana que pueda acumular fuerzas para derrotar a las empresas transnacionales, al proyecto del Imperialismo y avanzar hacia el Socialismo.
El problema es que con esta crisis internacional tenemos una contradicción fundamental que es que el poder económico es el que determina el poder político. Y el poder económico se desarrolló como el capitalismo internacional, bajo el control de los bancos y de las empresas transnacionales, y los gobiernos locales nacionales no tienen fuerzas para encuadrar a ese capital que hace lo que quiere, entonces los gobiernos se van a reunir, pueden sacar bonitos documentos como las Naciones Unidas, pero…¿qué pasa?. Que la fuerza económica que domina la economía, que domina los países, no respeta esos acuerdos internacionales.
Entonces sólo es posible enfrentar a ese capital si los movimientos sociales de todos los países logran hacer manifestaciones, logran desarrollar una conciencia en la sociedad para acumular fuerzas y enfrentar a esas empresas capitalistas. Y ojalá muchos de los gobiernos que vengan a Río puedan sumarse y también defender los puntos de vista de sus poblaciones, porque solos los gobiernos no tienen fuerza. La crisis de Europa está ahí, nos da argumentos todos los días de cómo los bancos incluso están indicando a los mismos gobernantes.
-Durante tu intervención en el Foro mencionaste la importancia de los medios masivos de comunicación para difundir la ideología dominante. Como se deben parar los medios contrahegemónicos en esa coyuntura?
En el período del Capitalismo industrial la burguesía reproducía su ideología con la Iglesia, los partidos políticos y las escuelas. Ahora, en esta etapa del neoliberalismo, del capital financiero, del capitalismo globalizado, la forma de la burguesía, de la clase dominante, de reproducir su ideología en la sociedad es la televisión y por eso ellos mantienen un monopolio en todos nuestros países. Por eso, como movimientos sociales nosotros siempre llevamos esa reflexión. Hay que denunciar la concentración del poder ideológico que la burguesía tiene con los medios televisivos, y a la vez la izquierda y los movimientos sociales tienen que apoderarse de ese instrumento. Por eso nos alegra mucho que precisamente acá, en Latinoamérica, se están desarrollando experiencias muy importantes como Alba TV, como TeleSur. Y en algunos de nuestros países hay televisoras públicas que han asumido un rol progresista. Todo eso es muy importante, justamente para romper el monopolio que el capital impone a las televisoras. Por eso, un gran abrazo a todos ustedes que están trabajando en ese proyecto. Además de ayudarnos a enfrentar el capital, Alba TV nos ayuda a construir aquel proyecto al que me refería de una integración popular entre nuestros pueblos de Latinoamérica.

Fuente: ALBA TV