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19 de junio de 2013

¿Por cual arepa deliramos? La falsa y la verdadera arepa


El etiquetado en otros países obliga a publicar los componentes transgénicos de estos productos agroindustriales empobrecidos, como es el caso de la Harina Pan que se vende fuera de Venezuela. Se acabó la piladera y empezaron los transtornos de salud... (Foto: Frente Venezuela Libre de Transgénicos)
Andrés Avellaneda*
La falsa arepa
En Venezuela al implementar la industrialización, el modelo desarrollista capitalista y la cultura eurocéntrica, nos agolpo en las ciudades al 90% de la población, condenándonos a comer falsas arepas, a partir de una falsa harina de maíz precocida, aportadas mayoritariamente por Remavenca del grupo cervecero Polar, desde 1960.
Estos “paladines filantrópicos” adquieren el grano de maíz con todos sus nutrientes y lo van descomponiendo, en una serie de subproductos que son vendidos detalladamente. Les quitan la fibra, el germen (fuente proteica y de grasa) resultando en una harina de restos de maíz, que es comercializada engañosamente, como harina de maíz precocida, siendo casi puro carbohidratos (Ver Convertir la coyuntura del desabastecimiento en debate popular y organización socioproductiva, escrito el 02-02-2008,  (http://www.aporrea.org/actualidad/a50351.html)). Bajo el slogan “Se acabó la piladera”, destruyeron la red sociocultural que nos proveía de arepas, para imponer el “facilismo” dominador de falsa arepa blanca, blanda, uniforme, redonda, rápida, contaminada y desnutrida, que logra saciar el hambre a una persona por máximo 3 horas, implicando más harina, más gasto, más ventas. El sector científico técnico venezolano trabajó al servicio de la agroindustria, para lograr maíces duros que soportaran la mecanización, transporte, ensilado y posterior molienda, lo que hizo que casi se extinguieran los maíces harinosos.
La arepa verdadera   
En Venezuela la cultura de los pueblos originarios lograron mediante selección, diversas razas de maíz entre ellas, los tipos clasificados como harinosos, como el maíz cariaco, llamado por los aborígenes erepa, de esta voz cumanagota, proviene la palabra arepa. Estos maíces eran los más comunes entre los pueblos originarios, teniendo como característica que el grano es blando, fácil de fracturar,  ablandan con poco tiempo de cocción en agua, ya que fueron seleccionados para ser procesados por los pueblos con instrumentos sencillos (piedras y fuego). Los originarios moliendo el maíz sobre piedra le quitaban la conchita que recubre al grano, de allí hacían la masa, las arepas y las tostaban en budares, de modo que la mayoría de los nutrientes era ingerido para saciar las demandas nutricionales. Estos maíces harinosos fueron preservados por las comunidades campesinas, quienes adicionaron el  pilón para su procesamiento.
De allí surgen las arepas de maíz pelao y pilao con la mayoría de los nutrientes  contenidos por eso sacian el hambre por 5, 6 horas. De modo que con la falsa arepa hay que consumir y gastar más en adquirir la mercancía agroindustrial desnutrida (Harina).

Andrés Avellaneda: si somos Caribe, somos hombres y mujeres de yuca (Foto Aporrea)
En el proyecto CARIACO, que tiene por objetivo restaurar e investigar la agricultura campesina y originaria, con su cosmovisión, saberes, haceres, su relacionamiento cósmico, es decir su cultura, inició actividades hace siete años retomando y reintroduciendo el maíz cariaco, desde la producción hasta el consumo, compilando la siguiente la experiencia en la realización de arepas de maíz cariaco:
El maíz cariaco se deja remojando de un día para otro, se lleva a hervor y en 30 minutos está absolutamente blando, listo para moler. Con molino de palanca giratoria manual, se muele el maíz, se le agrega un poco de agua, sal al gusto, se amasa, obteniendo una masa con todos los integrantes del grano, se moldean las arepas y van al budare, plancha de cocina o de aluminio. También el maíz en grano sin previo remojo, se hierve estando blando en aproximadamente una hora y en olla de presión en solo 30 minutos, esta listo para moler. El maíz molido se puede dejar en refrigeración, en envase cerrado por más de una semana y en congelador por tiempo indefinido. El maíz así conservado, disminuye su capacidad para formar masa, de modo que se saca de la nevera, se le agrega agua y la mezcla se coloca directo sobre el budare, con un cucharon, dándole forma circular, como si fueran cachapas.  El maíz recién molido si forma masa.
La Propuesta
Desde hace algún tiempo (con algunas variantes), se viene haciendo la propuesta de ir retomando los saberes y haceres culturales alimenticios, restaurando la organización popular que nos hacía comer independiente, sano y sabroso  (Convertir la coyuntura del desabastecimiento en debate popular y organización socioproductiva, escrito el 02-02-2008, (http://www.aporrea.org/actualidad/a50351.html); Ante la hegemonía agroempresarial retomemos nuestros quehaceres alimenticios histórico culturales, publicado el 12-03-2009 (http://www.aporrea.org/actualidad/a74117.html);). Ha transcurrido el tiempo y los planes golpistas de desabastecimientos con mercancías agroempresariales continúan intactos y acechando. Definitivamente, no esperemos que el gobierno y la tecnocracia desarrollista entienda y considere estos planteamientos.
Hoy día, muchos hogares de la ciudad tienen nevera, olla de presión y hasta ayudante o asistente de cocina eléctrico, de modo que pudieran obtener sus verdaderas y nutritivas arepas (al menos para comenzar). Demandemos a los campesinos de nuevo la crianza de maíz cariaco y pongámonos a criar también todos nuestros cultivos culturales como yuca-casabe, etc. Reforcemos el tejido que ya existe en caseríos, pueblos y ciudades. Junto con el Tejido Socioeducativo Productivo para la Transformación que hace vida en Caracas (Arlenys Espinal, Tibisay Maldonado, Robzayda Marcos, Belkys Guillarte, Juan Briceño, Miguel Ángel Vázquez), el Colectivo C.A.R.I.A.C.O. viene articulando desde hace dos años la reconstrucción de la organización desplazada. Estudiantes de la Facultad de Agronomía en Maracay, han participado desde hace dos años en talleres de Agricultura Indocampesina, dónde aprendieron desde la producción de maíz hasta el procesamiento y consumo de arepas. En patios productivos estimulados en El Limón en Maracay, avanzamos en la retoma de la yuca en casa, escuelas, ancianatos, así como con comunidades y colectivos campesinos en Lara, Aragua, Guárico, Miranda.
Sólo la organización y conciencia del pueblo, salva al pueblo.

* El autor Andrés Avellaneda es profesor del IDECYT-UNESR- Miembro del C.A.R.I.A.C.O. andresavellaneda42@yahoo.com cariaco.vzla@yahoo.com.ve cariaco-venezuela@googlegroups.com

28 de enero de 2012

Vainas del Capitalismo!

El 40% de alimentos del mundo se pierde entre la cosecha y el consumidor

Finalmente, las corporaciones trasnacionales de alimentos y los más ricos del mundo, descubrieiron lo que los altermundistas vienen diciendo desde hace décadas: 
 
El 40% de alimentos que se producen en el mundo se pierden entre el momento de la cosecha y el consumidor final. 
 
Aunque todavía no reconocen que gran parte de éstas pérdidas son intencionales y se realizan con el fin de incrementar el precio de los alimentos. 
 
Según los expertos reunidos en en Foro Económico Mundial, "el problema es la falta de infraestructuras que garanticen buenas condiciones de almacenamiento, transporte y distribución en los países en desarrollo". Con seguridad ya avizoraron un nuevo negocio a escala global: venderle a los países pobres esta infraestructura.

Según un panel de especialistas reunido en el Foro Económico de Davos y moderado por la directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Josette Sheeran, quedaron patentes las fuertes contradicciones que prevalecen en el sector agrícola y que hacen que, a pesar de que la producción alimentaria es suficiente para toda la población mundial, 1.000 millones de personas no puedan pagarse o simplemente no tienen acceso a comida suficiente.

Tal y como lo hemos señalado en Las Vainas Son Verdes, esto es consecuencia de considerar al alimento una mercancía en vez de un derecho.

A esta flamante y lujosa reunión también asistieron otros personajes que difícilmente conozcan el hambre: el consejero delegado de la multinacional  Unilever, Paul Polman y el multimillonario Bill Gates. El representante de Unilever, sonrió con picardía mientras se frotaba las manos y reflexionaba acerca del incremento poblacional: "Ante un aumento previsto de la población del planeta hasta los 9.000 millones de habitantes en 2050, se necesitará producir un 70% más de alimentos." Alimentos que con toda seguridad ellos esperan vender.

Bil Gates por su parte, lamentó que las promesas de ayuda que se hicieron a raíz de la crisis alimentaria vivida en muchos países pobres en 2008, debido a que los precios de los alimentos básicos se dispararon ese año, hayan sido incumplidas debido a otra crisis: la financiera y económica que sufren ahora parte de los países industrializados. Para estos sesudos analistas es perfectamente entendible que el dinero se use para rescatar a los banqueros multimillonarios a expensas no solo de los ahorristas, sino de millones que mueren de hambre en otros rincones del planeta.

El director general del Fondo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), José Graziano da Silva, señaló que "podemos alimentar a toda la población, el problema no es de abastecimiento, sino que la gente no tenga medios para comprar comida". Queda bastante claro que para la FAO el problema es que los pobres no tienen dinero para pagarse sus alimentos, pero no se cuestiona el hecho de que estos sean vendidos con precios que en la mayoría de los casos son especulativos y que tampoco benefician a los productores, sino a los grandes intermediarios, como Unilever.

Por su parte, el consejero delegado de la reaseguradora suiza Swiss Re, Stefan Lippe, consideró que para garantizar la seguridad alimentaria hay que dar "seguridad del agricultor". "Si hay una sequía no hay cultivos y no hay ingresos, el agricultor lo deja, emigra a las ciudades y deja vacías sus tierras", dijo el ejecutivo, en un claro intento de promover su negocio: la venta de pólizas de seguro para el agro-negocio.

Para que ello sea posible, añadió, hay que dar al productor "acceso a herramientas financieras, como créditos, seguros y mecanismos para recibir inversiones, incluso subsidios públicos si es necesario". Como de costumbre, quienes controlan la agro-industria y son responsables del hambre en el mundo desconfían de las políticas que no se basen en la mano invisible del mercado, excepto cuando toca poner dinero, y es cuando los subsidios con dinero público les parecen una maravilla.
Versión Las Vainas Son Verdes, Fuente: http://ecocosas.com/noticias/el-40-de-alimentos-del-mundo-se-pierde-entre-la-cosecha-y-el-consumidor/