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13 de diciembre de 2013

DEBATE POPULAR PARA UNA NUEVA LEY DE SEMILLAS

DEBATE POPULAR CONSTITUYENTE PARA LA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DE UNA NUEVA LEY DE SEMILLAS DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


La Oficina Nacional de Diversidad Biológica del Ministerio del Poder popular para el Ambiente convoca al Taller: construcción colectiva de la ley de semillas de la República Bolivariana de Venezuela que se realizará en la Escuela Nacional de Formación Agroecológica Indio Rangel, La Victoria, estado Aragua, el 16 y 17 de diciembre de 2013.

El debate popular constituyente para la construcción colectiva de la ley de semillas de la República Bolivariana de Venezuela ha venido siendo impulsado por diversos organizaciones sociales y de campesinos y campesinas a nivel nacional, en acuerdo con la Vicepresidencia de la Asamblea Nacional y Subcomisión Permanente de Desarrollo Agroalimentario de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional. Este debate inició el 28 y 29 de octubre en Monte Carmelo - estado Lara, continuó en la Aldea Universitaria Héroes de Canaima 4F en Bárbula – estado Carabobo, posteriormente se realizó el 22 de noviembre en el Instituto Latinoamericano de Agroecología Paulo Freire en La Marqueseña – estado Barinas. A lo largo de los debates mencionados se ha alcanzado la construcción colectiva de la exposición de motivos, el objeto de la ley, sus objetivos y principios. En este último encuentro se acordó en plenaria la realización de un nuevo taller en el estado Aragua coordinado por la Oficina Nacional de Diversidad Biológica del MPP Ambiente, en el cual esperamos generar aportes al articulado, así mismo dibujar el mapa legal actual de los procesos vinculados a la semilla, con el objetivo de dar luces a la generación de propuestas de una nueva institucionalidad.

Dirección: km 2 Carretera La Victoria-San Mateo. La Victoria, estado Aragua.

MESAS DE DEBATE

Articulado sobre prohibición de la liberación, el uso, la multiplicación, la entrada al país y la producción nacional de transgénicos (Organismos Genéticamente Modificados).
Articulado sobre conservación de semillas de variedades autóctonas de nuestra agrobiodiversidad.
Articulado sobre mecanismos de protección de conocimiento asociado a variedades autóctonas de nuestra agrobiodiversidad.
Mapa legal actual de los procesos vinculados a la semilla.

REGISTRO DE PARTICIPACIÓN EN EL DEBATE

Con el objetivo de registrar la participación de los interesados requerimos del envío de los siguientes datos de los participantes al correo leysemillaleydelpueblo@gmail.com:
Nombre y apellido.
Organización o Institución a la que pertenece.
Teléfono.
Correo electrónico.
Requerimiento de hospedaje las noches del 15 y 16 (se brindará apoyo según disponibilidad).
Forma de traslado al sitio (transporte público o privado).

MATERIAL PARA EL DEBATE

El material para el debate será enviado a los y las participantes registrados, al correo electrónico suministrado.

10 de junio de 2013

La cosificación de las semillas. De las semillas Indocampesinas a los germoplasmas o recursos fitogenéticos


Andrés Avellaneda*


Nobody expects the #RockefellerRevolution (Tomada del blog Todo está relacionado)

Las semillas indocampesinas encontradas por “los conquistadores científicos de la Fundación Rockefeller” (ver http://www.aporrea.org/tecno/a148860.html) en sus actividades de bioespionaje y biopiratería con fachada de actividad científica, fueron referidas como “razas de maíces”, o de “tipo criollo” con sus nombres comunes (Puya, Cariaco, Canilla; Huevito, Araguito, etc.), es decir, las semillas integrales con todos sus componentes estructurales tangibles e intangibles, logradas por las culturas con una profunda carga espiritual, consideradas patrimonio común de intercambio y ofrenda entre los pueblos originarios y campesinos. Son las semillas donde no había participado en su selección el Sector Científico Técnico y Académico (SCTA), siendo catalogadas como de poca productividad, sacándolas de su contexto cultural y su agroecosistema (conuco), para ser estudiada con la óptica productivista del capitalismo, que sólo le interesaba el rendimiento (Kg/Ha o Bs/Ha).
Cuando se involucra el SCTA con sus genetistas, las semillas son cientificadas, se  transforman en “objeto de estudio aislado” que no puede impregnarse de intangibles culturales, sentimentales y menos espirituales. Comienza un proceso de cosificación, de distanciamiento de la concepción original de la semilla, refiriéndose a ellas con un lenguaje científico y técnico, donde se van apropiando de la autoría, de la selección, del mejoramiento, de los actores. El área de trabajo es apropiado por la Genética; la selección se reduce a pocas mentes, manos y espacios; del conuco se pasa a los bancos de semillas y parcelas aisladas de instituciones públicas y privadas. Los actores, de conuqueros pasan a ser  genetistas; las razas serán variedades sintéticas, híbridos, con marcas, nombres y códigos que atribuyen autoría y privatización. Las semillas, pasan a ser semillas certificadas, avaladas por normas tecnocráticas que favorecen la privatización y la exclusión del saber y hacer cultural.


Norman Borlaug considerado el padre de la Revolución Verde en los campos mexicanos, 1964. 
(Tomada del blog Ciudadanía Express)
Posteriormente, la práctica patentizadora de la tecnocracia reduccionista y fragmentaria del mejoramiento genético, se moleculariza a lo génico (se reduce a los genes), se habla de genoma, germoplasma, genes, secuencias genéticas, de recursos fitogenéticos, de bancos de germoplasmas y de ADN, de fitomejoradores y biotécnologos, de Ingeniería Genética. Como se aprecia hay un lenguaje,  espacios y actores que facilitan la patentización, la privatización, que tributa a la división social del trabajo, a pocos expertos que seleccionan pocas semillas, atentando contra la rica biodiversidad genética que tenían millones de hacedores de semillas con base a su rica demanda cultural y sus disímiles localidades.
Hoy día se impuso como deber ser, la practica de la manipulación genética molecular, la agricultura de laboratorio con ingenieros y trabajadores de bata blanca; cuya mayor expresión de desintegración de la naturaleza y las culturas, de dominio, dependencia y concentración es la transgénesis y los antinaturales transgénicos.    

28 de octubre de 2012

“¡Escondan la semilla que llegó la policía!”


"El monocultivo es una esclavitud" (Fotografía: Nelosi)

Sanare, 27/10/2012.- La frase conclusiva del activista indígena colombiano Orlando Pamo Chaguala al final de su conferencia en el aula de la escuela de Monte Carmelo fue lapidaria: “No sé si el Comandante Chávez ha permitido los transgénicos, porque eso es el acabóse”.

Orlando Pamo es un sereno representante heredero de la cultura pijao. Proveniente de Tolima, en el centro occidente colombiano, agradeció en primera instancia el intercambio con los espléndidos anfitriones sanareños, expertos organizadores del Encuentro Internacional de los Guardianes de Semilla que transcurre en el caserío aledaño a Sanare, cuna de las Zaragozas, y que sin falta cada año reúne a los agroecologistas de todo el país. En esta edición especial, los agricultores venezolanos prestaron atención a las experiencias de lucha y resistencia que se viven actualmente en Colombia, con la criminalización de los indígenas y campesinos que defienden las semillas autóctonas.

Pamo es un agricultor y radialista perteneciente al Grupo Semillas, organización ambientalista que lucha por la defensa territorial de las culturas ancestrales, la protección de la biodiversidad y la soberanía alimentaria, tan cara a los pueblos indígenas del convulsionado país neogranadino.

-¿Cuál es la situación actual de los pueblos indígenas colombianos que luchan por sus territorios y el derecho al uso de sus semillas autóctonas?
- Actualmente vivimos una coyuntura muy difícil debido a la aplicación de los tratados de libre comercio que ha firmado el gobierno colombiano con diferentes estados del mundo. Nuestro gobierno ha hecho unas reformas en la parte normativa que le permite a las empresas transnacionales violar la soberanía de nuestro país. Es un andamiaje que va desde la parte jurídica hasta la parte punitiva que permite a las fuerzas militares arremeter en nuestra contra y así dar cumplimiento a las políticas globalizadoras que contiene la propuesta neoliberal. Estas leyes están criminalizando la producción agrícola y a los agricultores en Colombia. Por ejemplo, el artículo 4to de la Ley 1032 del 2006 que criminaliza a los agricultores por sembrar semillas de las empresas sin autorización y también las semillas parecidas o que puedan confundirse con una semilla protegida legalmente. Por estas leyes han sido retenidas las semillas, han sido quemadas y enterradas. Hemos sido judicializados y nos aplican desde 1 hasta 10 años de cárcel según esta ley. La resolución 970 del 2010 del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) que ejerce el control fitosanitario, permisos y patentes, lo convierte en un instrumento para perseguir, volver ilegal y criminalizar el uso de semillas nativas criollas por los agricultores y exige que sólo se pueda utilizar semilla certificada y registrada.

- ¿Cómo opera este proceso de judicialización?
- La resolución establece que de 5 hectáreas en adelante usted tiene que tener semillas certificadas, y estas son parte del paquete tecnológico que nos venden. Eso implica que le dan las semillas, el crédito, los insumos, pero tiene que comprar obligatoriamente estas semillas, no puede utilizar otras. Al firmar el contrato con la empresa transnacional el campesino acepta las cláusulas que determinan qué es lo que tiene que hacer: esa semilla sólo puede utilizarla una sola vez, no puede venderlas a otros, es decir, no puede comercializar si no con quien la transnacional indica. Esto hace parte del paquete de acuerdos que firmó el gobierno colombiano al aceptar los tratados de libre comercio, y quien trate de vender o utilizar las semillas en una segunda cosecha, ya está violando estos acuerdos. Allí es donde le cae la justicia, llega la policía, lo persigue, decomisa la semilla, la quema y la entierra y el transgresor puede ir a la cárcel.

-¿Cuáles son las estrategias que se han planteado los grupos indígenas para poner fin a esta criminalización?
- Inicialmente con las comunidades indígenas en las que nací y hago vida, estamos haciendo uso de los 13 artículos de la Constitución Nacional que nos favorecen, al igual que algunos tratados internacionales. Por esa parte hemos hecho algunas propuestas interesantes como declarar algunos territorios libres de transgénicos, trabajamos la parte pedagógica interna en cada uno de estos resguardos indígenas, bajo la parte que tenemos como educación étnica. A nivel general hemos hecho algunas denuncias internacionales, tenemos varias demandas sobre estos aspectos y le hemos exigido una consulta previa como lo ordena uno de los convenios internacionales de la OIT. Las transnacionales ya acusaron recibo de nuestra de manda y están buscando conciliar para hacer una consulta previa con los representantes de las comunidades indígenas afectadas que saben que no retrocederemos. Hicimos  llegar algunas documentaciones a la Corte Constitucional para que revise y detenga estas leyes, algunas de ellas aún no se aprueban. Además, hemos estado en constante movilización desde el 4 al 12 octubre, una semana de la Dignidad que nosotros hemos llamado de la Indignación. Nos movilizamos no sólo por la parte agrícola, sino contra la locomotora minera extractiva de los recursos naturales que trata de aliviar las dificultades que vive el mundo capitalista debido a las crisis económicas que está viviendo esta propuesta. Vinimos a Monte Carmelo a denunciar esto, no es fácil para nosotros, por lo que debemos llamar la atención a los gobiernos de avanzada en América Latina, porque las transnacionales no se contentan con estar allí al lado (en Colombia). Ellas están trabajando para llegar a los diferentes gobiernos y pueblos de Latinoamérica porque no se hastían de tener todas las riquezas en sus manos. Creemos que los países avanzados y sus políticas deben defender al pueblo, hacer propuestas desde la base, para que no sean objeto en un momento dado de aniquilamiento por estas propuestas corruptas, indecentes y totalitarias del capital transnacional y del neoliberalismo.

-¿Cuál es su evaluación del encuentro de los Guardianes de la Semilla que se realiza en  Monte Carmelo y cómo contribuye a la articulación de nuestras luchas?
-Me parece que el hecho de que esto se haya hecho en Venezuela es muy importante porque está en proceso de consolidación una propuesta socialista que para nosotros es un ejemplo de los cambios estructurales de Estado. Este evento sirve para unirnos más y tratar de construir escenarios que propicien la soberanía y la autonomía de nuestros pueblos. En la coyuntura actual de nuestro país, algo importante son los diálogos que han empezado a darse entre la insurgencia colombiana y el gobierno de Juan Manuel Santos, que sabemos que son dos propuestas totalmente diferentes y que no sabemos a ciencia cierta a qué puerto pueden llegar, porque tenemos una economía y unos suelos totalmente concentrados en pocas manos, y no va a ser fácil que en la mesa se puedan dar cambios estructurales. El pueblo colombiano se está moviendo con las diferentes organizaciones para hacer que esa mesa de diálogo permita hacer cambios hacia una sociedad más equitativa, igualitaria en el sentir y en el decir de la palabra. (LVSV/Diana Ovalles Márquez)

10 de abril de 2012

Mujeres Y Semillas Para La Resistencia

Mujeres Y Semillas Para La Resistencia





Por Gabriela De Cicco
En 2001, las mujeres de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) se reunieron en México en su II Asamblea Continental de las Mujeres del Campo:  “Mujeres del campo, cultivando un milenio de vida, justicia e igualdad”. Tras el encuentro presentaron ante el III Congreso de la Cloc y de La Vía Campesina la idea de realizar una campaña mundial en defensa de las semillas nativas y criollas. En 2002, durante el Foro realizado en paralelo de la Cumbre Mundial de la Alimentación, Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional junto a otras organizaciones deciden lanzar la campaña mundial, cuyo primer nombre fue: “Las semillas patrimonio común de la humanidad”.(1)

La Campaña está basada en las múltiples formas del conocimiento indígena y campesino acerca de las semillas, la agricultura y la biodiversidad, y aquellas son válidas por sí mismas y no necesitan de ninguna validación externa, científica o de otra índole. Busca formas efectivas de involucrar y comprometer a la sociedad en su conjunto, llegando a involucrar y a requerir el aporte de técnicos y científicos cuando los procesos de erosión biológica y cultural lo hagan necesario. El liderazgo y la toma final de decisiones debe estar en manos de La Vía Campesina,  y en las organizaciones de campesinos/as, de indígenas y las comunidades. La Campaña forma parte de las luchas por defender, reforzar y/o recuperar la soberanía política, cultural, económica y alimentaria de los pueblos, y se da en el marco de una lucha más amplia contra el sistema capitalista y su fase neoliberal. Es por esto que forma parte de la búsqueda de proyectos populares alternativos, y está íntimamente ligada a la defensa de las tierra, los territorios y las culturas campesinas e indígenas.

La Campaña se realiza en cada país dependiendo sus realidades. Se lleva a cabo en Ferias de Biodiversidad, en mercados locales, de intercambio de semillas. (2)

AWID: ¿Por qué eligieron las semillas para la campaña?
Francisca Rodríguez (FR): Estábamos en México discutiendo sobre Soberanía Alimentaria (SA), y llegamos a la conclusión que nosotras hacíamos soberanía alimentaria en toda su dimensión y si bien la SA estaba en el discurso de los hombres, no la asumían plenamente. Nos dimos cuenta que la SA iba a estar en riesgo, porque aún cuando tuviéramos reforma agraria, si no defendíamos la semilla, la reforma iba a quedar al arbitrio de las empresas transnacionales de las semillas. No fue una de identidad emocional de corazón, fue una decisión política la de proponer la Campaña.

AWID: ¿Por qué el cambio del nombre de la Campaña?
FR:  En Río + 10, en Johannesburgo en 2002 (3), la compañía transnacional Monsanto estuvo de acuerdo con que las semillas fueran un patrimonio de la Humanidad, porque siendo así todos teníamos derecho sobre ellas, incluidos ellos. Eso nos dio un ataque! Nos cuestionamos nuestra estrategia, y fue en nuestro segundo encuentro en Caguazú, al sur de Paraguay, donde nosotras dijimos: “No , no son patrimonio de la humanidad, son patrimonio de nuestros pueblos indígenas y campesinos, de las mujeres que fuimos sus creadoras, y nosotras las hemos puesto al servicio de la humanidad”.
En la semilla está la llave que abre la soberanía alimentaria. Ahí comienza todo, por lo tanto no puede haber soberanía alimentaria si no hay semilla. No puede haber reforma agraria, si no hay semillas. No podemos ser pueblos soberanos si no tenemos nuestras propias semillas. Porque perdimos todo y estamos a lo que la industria de la alimentación –que se apoderó de nuestras semillas– te quiera ofrecer, vender y así determina tu forma de alimentarte, y  está determinando también tu forma de vida.

AWID: ¿Cómo se involucran las mujeres en la campaña?
FR: Con un convencimiento muy grande. Nosotras decimos que la Campaña es mágica, porque no solamente nos convoca, sino que nos devuelve visibilidad, nos eleva el autoestima, nos sentimos mujeres a las que por fin se reconoce que tenemos saberes, y recuperamos en alguna medida, en la conciencia de la gente, que nosotras fuimos las primeras agricultoras, las descubridoras de las semillas, y hemos seguido cuidándolas por siglos, reproduciéndolas. La Campaña nos  empodera. Ya no somos las simples dueñas de casa, somos las que mantenemos la huerta, cuidamos la semilla, reproducimos la semilla y reproducimos la vida.

AWID: ¿Cómo contribuye la Campaña a los derechos económicos de las mujeres?
FR: Ha sido una batalla para que se reconozcan, y hoy son mucho más visibles. La propia existencia y sobrevivencia del mundo campesino hoy día tiene fuerza de mujer, porque una buena parte de los hogares rurales está sostenido por el trabajo y  por el ejercicio de agricultura de las mujeres. Junto a la Campaña va de la mano la recuperación y el compartir los conocimientos frente a la agroecología, pero no como una moda, sino como un sistema indígena y campesino propios de producción.

AWID: ¿Por qué no están de acuerdo con el concepto de seguridad alimentaria?
FR: Estamos contra porque la concepción de la Seguridad alimentaria, tanto de la FAO como de los gobiernos, está dada por la capacidad que tengan los pueblos de adquirir alimentos, y no por la necesidad que tengan los pueblos de producir alimentos y su capacidad de establecer relaciones solidarias, horizontales entre los pueblos para garantizar el tan fundamental derecho a la alimentación.
Nosotras queremos que el acceso a una alimentación sana, adecuada culturalmente, producida desde las y los campesinos esté al alcance de todos. La alimentación es un derecho, no un negocio. Y por lo tanto nuestra demanda es para que los gobiernos inviertan. Ahí es donde nosotras necesitamos tener los recursos a disposición, porque es una obligación, un deber el garantizar la alimentación de los pueblos.

Hoy en día las personas no tienen una clara conciencia de que lo que están comiendo y el acceso a la información es mucho menor para la mayoría de la gente de los sectores populares. Es por eso que vamos a defender la agroecología, para que no se convierta en un negocio más. La agricultura urbana está situada en un sector medio, elitista, que tiene la posibilidad de pagar un precio mayor por su salud. Nosotras queremos acercar nuestra producción a la gente en los mercados locales, acercando el producto del campo a la ciudad, terminando con la cadena de intermediarios. Que la gente sepa, por ejemplo, de dónde vienen sus vegetales, quién y en qué condiciones fueron producidos. En la medida que la gente de la ciudad comprenda esto, la agricultura campesina se habrá salvado. La Reforma Agraria no es un proceso social, que es un proceso de vida, que cuida el derecho a la alimentación de los pueblos.

AWID: ¿Podrías darnos algún ejemplo de una acción específica que hizo retroceder a alguna de las transnacionales?
FR: En Chile no puede haber producción transgénica para los alimentos, pero aquí los transgénicos circulan por todas partes. Nosotras pedimos que nos informaran dónde estaban los semilleros transgénicos pero Monsanto dijo que no podía decir dónde estaban porque aquí había una organización vandálica, que era una parte de la Vía campesina, y que esa era ANAMURI, y que poníamos en riesgo ‘todo el desarrollo que estaba haciendo la humanidad’.
Cuando el Tribunal dictaminó a nuestro favor, y nos tenían que decir la localización de los semilleros, Monsanto apeló, pero después de esto nuestra campaña contra el Convenio Upov 91 (4) , fue tan fuerte que Monsanto retiró la demanda contra nosotras.  En Paraguay las mujeres junto al Departamento de Agricultura y Vegetal, fueron juntos arrancando los plantías clandestinos de transgénicos.

Que en la Constitución de Venezuela, de Ecuador, Bolivia, esté consagrada la Soberanía alimentaria como un derecho y el resguardo a nuestras semillas es un avance. Que en Uruguay, Paraguay, Nicaragua tengan ley de soberanía y Seguridad alimentaria, donde incluyen el tema de la semilla, es un avance!
El concepto de soberanía alimentaria, la preocupación por la semilla, ya no es un problema sólo de los campesinos, está en la preocupación de los ambientalistas, de los ecologistas, está siendo conciencia en los sectores populares, y va a estar en la discusión de Río + 20, está en los Foros internacionales.

AWID: ¿Cuáles son los retos futuros?
FR: Hoy día necesitamos tierra y semillas, porque el mercado se apoderó de las semillas. Nuestra campaña por multiplicar semillas es urgente. No necesitamos una huerta, necesitamos campos. Estamos dispuestos/as a correr riesgos, a transgredir las leyes que re criminalizan la producción de las semillas campesinas. Esto significa resistir a las políticas agrícolas de los gobiernos para construir soberanía en nuestros campos. La soberanía alimentaria va más allá de solamente conservar la semilla o de garantizar la alimentación, son nuestros derechos los que están en juego, es la sobrevivencia del campesinado.
Es un trabajo arduo, de mucho compromiso, porque no es sólo recuperar la semilla, sino todo lo que está asociado a ella. Y esos son los valores: la espiritualidad, la solidaridad, la fraternidad entre nosotros, el compartir. Estos valores detrás de la Campaña hacen que tenga una gran acogida en la gente con la cual podemos relacionarnos, y porque somos una organización, somos mujeres muy demandadas para ir a hablar sobre todo esto. Y te digo que creo que en el fondo nos vamos comprometiendo y nos vamos apasionando. Vos me hablás de la semilla y yo me enciendo. Me hablás de las mujeres y también me enciendo. Porque creo que la semilla va unidad a nosotras, y nosotras unidas a las semillas. son semillas de libertad, son semillas de autonomía, son semillas de justicia y son semillas de dignidad, son semillas en resistencia, y nosotras somos mujeres en resistencia.

 * Perteneciente a ANAMURI (Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas) ya la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-VC)

** Campaña “Las Semillas, Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad. Este es el nombre con la que se la conoce en la actualidad, antes, como ya se ha mencionado, era la “Las semillas patrimonio común de la humanidad.
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fuente: http://www.awid.org
NOTAS:

1) Documento final, Reunión campaña semillas CLOC-V.C., Quito, 22 al 24 de julio de 2010 realizado por Francisca Ramírez. Gracias FR por proporcionarnos este texto.
2) En Chile hay escuela de curadoras de semillas. Son escuelas para no perder este conocimiento antiguo “La curadora es la persona que custodia, que guarda, la que protege la semilla”. En Ecuador hay mesas gigantescas de soberanía alimentaria, que se realizan en parques.
3) La Cumbre de la Tierra celebrada en 2002 del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002 en Johannesburgo.
4) Convenio UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales
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