19 de junio de 2013

La virgen de la leche: el equilibrio perfecto


En el primer acto de soberanía alimentaria: la virgen de la leche (Foto: Argelia Bravo, Comando Maria Moñitos, expuesta en el Aula 7, Escuela de Cuadros y Pepas en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Comer es un acto político)

Las Vainas Son Verdes se solidarizan con la denuncia de las compañeras de la Cooperativa Lactarte quienes publicaron en su blog la campaña sucia de la que ha sido objeto el proyecto de reforma de la Ley de Promoción y Protección de la Lactancia Materna. Sobre este tema volveremos las veces que sea necesario para señalar desde dónde y quiénes se empeñan en estafarnos, manipularnos y cercenarnos nuestro sagrado derecho a ser amamantadxs. Ya lo sabemos, el que no llora, no mama... siga leyendo.


El equilibrio perfecto
Al amamantar, no se desperdicia recursos naturales. La sobre producción de leche vacuna trae como consecuencia un mal aprovechamiento de la tierra: 2 acres de tierra mantienen a 2 personas si se cría ganado, a 24 personas si se cultiva trigo y a 61 personas si se cultiva soja. Producir un Kg de fórmula cuesta 12,5 m2 de bosque.
Las madres del mundo producen 20.000.000 de toneladas de leche al año. Reemplazar este recurso natural por leche artificial incrementaría las cabezas de ganado, la erosión y la deforestación del suelo.
Cada vaca consume 410 Kg. de vegetación por mes. En la India se necesitarían 135 millones de vacas para sustituir la lactancia materna.
El 24% de la superficie terrestre se destina a la ganadería, el doble de lo destinado a cosechas y sustenta cerca de 3.000 millones de rumiantes de los cuales la mitad son vacunos.
No necesita envase. Por lo tanto: se evita su fabricación, almacenamiento y desechos. Si toda niña o niño fuese alimentado con formulas químicas de leche materna se necesitarían 86.000 Toneladas de estaño para producir 550 millones de latas etiquetadas con 1.230 Toneladas de papel.
También se ahorra en la producción de teteros hechos de materiales plásticos, así como el material (agua, jabón) y energía que se requiere para mantenerlos limpios y esterilizarlos, en la lactancia materna el recipiente, bueno viene integrado
La Lactancia Materna es un recurso 100% renovable: se fabrica la cantidad necesaria para satisfacer la demanda.
No necesita utensilios para ser usada. Se evita así su fabricación, transporte, desechos, limpieza, almacén, etc. 
No gasta agua, preciado elemento.
Retrasa la menstruación en las madres, lo que evita en el mundo una gran cantidad de toallas sanitarias y tampones, con el consiguiente ahorro de materias primas, energía y toneladas de residuos.
No contamina el medio ambiente, ya que no utiliza energía en su producción, almacenamiento, transporte, envasado, calentamiento, en desechos… ni nada.
¡La lactancia materna es un recurso natural y renovable!

Qué hace el sistema patriarcal capitalista
Destruir bosques, para hacer pastizales y criar vacas, al cortar los árboles, no se produce vapor de agua, se extingue la fauna, la flora, se erosiona el suelo por los cascos del ganado, contribuye al efecto invernadero por el alto contenido de metano en las flatulencias del ganado, contribuye a la lluvia ácida al interactuar el amoníaco de los excrementos con el dióxido de azufre, se contaminan las aguas subterráneas con los fertilizantes nitrogenados para pastos, etc.
Crear grandes industrias para procesar la leche, fabricar envases y biberones, que consumen combustible y producen contaminación. 
Utilizar grandes cantidades de aluminio, estaño, cartón, papel, etc. para los envases, que si no se reciclan, generan basura, desperdicios y contaminación, incluso de la propia leche envasada que contiene 40 veces más aluminio que la humana. Los Recién Nacidos alimentados con fórmulas artificiales ingieren cantidades de plomo nueve veces mayores que los que se consideran como límite de riesgo.
Utilizar flotas de transporte marítimo y terrestre a grandes distancias desde los centros productores en el mundo, que igualmente consumen inmensas cantidades de combustible y derivados del petróleo y causan contaminación.
Producir millardos y millardos de biberones, tetinas y utensilios que son de plástico, vidrio, silicone y hule que al ser producidos y al ser incinerados como basura, generan dioxinas que son cancerígenas.
Aumentar con ventas de leche, la deuda externa de los países pobres, que los lleva a liquidar sus productos naturales ( petróleo, bosques y otros) para pagarla.
Fomentar el uso de toallas sanitarias, tampones y papel por las madres que no amamantan, lo que acentúa el cúmulo de basura, ya que no son reciclables.
Además, para utilizar leche artificial hay que hervir el agua y los utensilios, esto consume más combustible ( gas, kerosene o leña).

¿Por cual arepa deliramos? La falsa y la verdadera arepa


El etiquetado en otros países obliga a publicar los componentes transgénicos de estos productos agroindustriales empobrecidos, como es el caso de la Harina Pan que se vende fuera de Venezuela. Se acabó la piladera y empezaron los transtornos de salud... (Foto: Frente Venezuela Libre de Transgénicos)
Andrés Avellaneda*
La falsa arepa
En Venezuela al implementar la industrialización, el modelo desarrollista capitalista y la cultura eurocéntrica, nos agolpo en las ciudades al 90% de la población, condenándonos a comer falsas arepas, a partir de una falsa harina de maíz precocida, aportadas mayoritariamente por Remavenca del grupo cervecero Polar, desde 1960.
Estos “paladines filantrópicos” adquieren el grano de maíz con todos sus nutrientes y lo van descomponiendo, en una serie de subproductos que son vendidos detalladamente. Les quitan la fibra, el germen (fuente proteica y de grasa) resultando en una harina de restos de maíz, que es comercializada engañosamente, como harina de maíz precocida, siendo casi puro carbohidratos (Ver Convertir la coyuntura del desabastecimiento en debate popular y organización socioproductiva, escrito el 02-02-2008,  (http://www.aporrea.org/actualidad/a50351.html)). Bajo el slogan “Se acabó la piladera”, destruyeron la red sociocultural que nos proveía de arepas, para imponer el “facilismo” dominador de falsa arepa blanca, blanda, uniforme, redonda, rápida, contaminada y desnutrida, que logra saciar el hambre a una persona por máximo 3 horas, implicando más harina, más gasto, más ventas. El sector científico técnico venezolano trabajó al servicio de la agroindustria, para lograr maíces duros que soportaran la mecanización, transporte, ensilado y posterior molienda, lo que hizo que casi se extinguieran los maíces harinosos.
La arepa verdadera   
En Venezuela la cultura de los pueblos originarios lograron mediante selección, diversas razas de maíz entre ellas, los tipos clasificados como harinosos, como el maíz cariaco, llamado por los aborígenes erepa, de esta voz cumanagota, proviene la palabra arepa. Estos maíces eran los más comunes entre los pueblos originarios, teniendo como característica que el grano es blando, fácil de fracturar,  ablandan con poco tiempo de cocción en agua, ya que fueron seleccionados para ser procesados por los pueblos con instrumentos sencillos (piedras y fuego). Los originarios moliendo el maíz sobre piedra le quitaban la conchita que recubre al grano, de allí hacían la masa, las arepas y las tostaban en budares, de modo que la mayoría de los nutrientes era ingerido para saciar las demandas nutricionales. Estos maíces harinosos fueron preservados por las comunidades campesinas, quienes adicionaron el  pilón para su procesamiento.
De allí surgen las arepas de maíz pelao y pilao con la mayoría de los nutrientes  contenidos por eso sacian el hambre por 5, 6 horas. De modo que con la falsa arepa hay que consumir y gastar más en adquirir la mercancía agroindustrial desnutrida (Harina).

Andrés Avellaneda: si somos Caribe, somos hombres y mujeres de yuca (Foto Aporrea)
En el proyecto CARIACO, que tiene por objetivo restaurar e investigar la agricultura campesina y originaria, con su cosmovisión, saberes, haceres, su relacionamiento cósmico, es decir su cultura, inició actividades hace siete años retomando y reintroduciendo el maíz cariaco, desde la producción hasta el consumo, compilando la siguiente la experiencia en la realización de arepas de maíz cariaco:
El maíz cariaco se deja remojando de un día para otro, se lleva a hervor y en 30 minutos está absolutamente blando, listo para moler. Con molino de palanca giratoria manual, se muele el maíz, se le agrega un poco de agua, sal al gusto, se amasa, obteniendo una masa con todos los integrantes del grano, se moldean las arepas y van al budare, plancha de cocina o de aluminio. También el maíz en grano sin previo remojo, se hierve estando blando en aproximadamente una hora y en olla de presión en solo 30 minutos, esta listo para moler. El maíz molido se puede dejar en refrigeración, en envase cerrado por más de una semana y en congelador por tiempo indefinido. El maíz así conservado, disminuye su capacidad para formar masa, de modo que se saca de la nevera, se le agrega agua y la mezcla se coloca directo sobre el budare, con un cucharon, dándole forma circular, como si fueran cachapas.  El maíz recién molido si forma masa.
La Propuesta
Desde hace algún tiempo (con algunas variantes), se viene haciendo la propuesta de ir retomando los saberes y haceres culturales alimenticios, restaurando la organización popular que nos hacía comer independiente, sano y sabroso  (Convertir la coyuntura del desabastecimiento en debate popular y organización socioproductiva, escrito el 02-02-2008, (http://www.aporrea.org/actualidad/a50351.html); Ante la hegemonía agroempresarial retomemos nuestros quehaceres alimenticios histórico culturales, publicado el 12-03-2009 (http://www.aporrea.org/actualidad/a74117.html);). Ha transcurrido el tiempo y los planes golpistas de desabastecimientos con mercancías agroempresariales continúan intactos y acechando. Definitivamente, no esperemos que el gobierno y la tecnocracia desarrollista entienda y considere estos planteamientos.
Hoy día, muchos hogares de la ciudad tienen nevera, olla de presión y hasta ayudante o asistente de cocina eléctrico, de modo que pudieran obtener sus verdaderas y nutritivas arepas (al menos para comenzar). Demandemos a los campesinos de nuevo la crianza de maíz cariaco y pongámonos a criar también todos nuestros cultivos culturales como yuca-casabe, etc. Reforcemos el tejido que ya existe en caseríos, pueblos y ciudades. Junto con el Tejido Socioeducativo Productivo para la Transformación que hace vida en Caracas (Arlenys Espinal, Tibisay Maldonado, Robzayda Marcos, Belkys Guillarte, Juan Briceño, Miguel Ángel Vázquez), el Colectivo C.A.R.I.A.C.O. viene articulando desde hace dos años la reconstrucción de la organización desplazada. Estudiantes de la Facultad de Agronomía en Maracay, han participado desde hace dos años en talleres de Agricultura Indocampesina, dónde aprendieron desde la producción de maíz hasta el procesamiento y consumo de arepas. En patios productivos estimulados en El Limón en Maracay, avanzamos en la retoma de la yuca en casa, escuelas, ancianatos, así como con comunidades y colectivos campesinos en Lara, Aragua, Guárico, Miranda.
Sólo la organización y conciencia del pueblo, salva al pueblo.

* El autor Andrés Avellaneda es profesor del IDECYT-UNESR- Miembro del C.A.R.I.A.C.O. andresavellaneda42@yahoo.com cariaco.vzla@yahoo.com.ve cariaco-venezuela@googlegroups.com

12 de junio de 2013

Cristina González Quintana: Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2013 mención Docencia


Nuestra querida Cristina González Quintana es la favorita de lxs conspiranoicxs... ¡Vainóloga honoraria sin censura!

El Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2013 en su mención Docencia y Formación ha sido otorgado a la promotora de la fuente ecológica y ambiental, a la formadora de generaciones de periodistas en la Escuela de Comunicación de la Universidad Central de Venezuela.

El veredicto reconoció a Cristina González por las "Generaciones  de periodistas se han formado al calor de su sapiencia en el diseño gráfico y en la investigación periodística" durante los últimos 31 años en la Escuela de Comunicación, de la cual decía el recordado profesor Federico Álvarez hace más de dos décadas, debería ser una facultad de ciencias de la información. 

Pero la profe Cristina, como la llamamos, nos merece esta nota especial puesto que gracias a esa visión sagaz y profunda del periodismo que pulsa la realidad y le interesa saber lo que sucede más allá de las pantallas, cedió un espacio de su programa "Esto es lo que hay" para que Las Vainas Son Verdes viajara a través del espectro radioeléctrico por la señal de Radio Nacional de Venezuela.

Nos incorporó como Sección de Ecología Política cada domingo con media hora de informaciones, análisis y entrevistas debido, decía ella entonces, a la importancia de una fuente desaparecida, menospreciada o banalizada por los medios convencionales, a la que se le da, en el mejor de los casos, espacio en la prensa y los medios masivos sólo cuando ocurre un cataclismo, un desastre natural o peor aún, para promover ese "tigre vegetariano" que pretende ser el capitalismo verde.

Las #vainasdelcapitalismo tomaron vuelo y audiencia desde Esto Es Lo Que Hay con la agudeza del análisis y la sagacidad política de Cristina González, quien generosa y sin complejos, nos abrió el camino para que Las Vainas... maduraran y tuvieran su propio espacio vespertino todos los sábados a las 5. 

Por esto nos honra dar a conocer desde nuestro corazón verde, rebelde y apasionado por la Pachamama, este modesto homenaje a la querida profesora Cristina González, exitosa formadora del periodismo radial, impreso y digital, audaz renovadora y exigente maestra de la comunicación. Cristina, con su inconfundible voz, ha sido radialista modelo de un ejercicio ideal de la comunicación, aquel que se hace con una amorosa capacidad de interlocución, de escucha atenta y de opinión despojada de miedo y plena de compromiso.

10 de junio de 2013

La cosificación de las semillas. De las semillas Indocampesinas a los germoplasmas o recursos fitogenéticos


Andrés Avellaneda*


Nobody expects the #RockefellerRevolution (Tomada del blog Todo está relacionado)

Las semillas indocampesinas encontradas por “los conquistadores científicos de la Fundación Rockefeller” (ver http://www.aporrea.org/tecno/a148860.html) en sus actividades de bioespionaje y biopiratería con fachada de actividad científica, fueron referidas como “razas de maíces”, o de “tipo criollo” con sus nombres comunes (Puya, Cariaco, Canilla; Huevito, Araguito, etc.), es decir, las semillas integrales con todos sus componentes estructurales tangibles e intangibles, logradas por las culturas con una profunda carga espiritual, consideradas patrimonio común de intercambio y ofrenda entre los pueblos originarios y campesinos. Son las semillas donde no había participado en su selección el Sector Científico Técnico y Académico (SCTA), siendo catalogadas como de poca productividad, sacándolas de su contexto cultural y su agroecosistema (conuco), para ser estudiada con la óptica productivista del capitalismo, que sólo le interesaba el rendimiento (Kg/Ha o Bs/Ha).
Cuando se involucra el SCTA con sus genetistas, las semillas son cientificadas, se  transforman en “objeto de estudio aislado” que no puede impregnarse de intangibles culturales, sentimentales y menos espirituales. Comienza un proceso de cosificación, de distanciamiento de la concepción original de la semilla, refiriéndose a ellas con un lenguaje científico y técnico, donde se van apropiando de la autoría, de la selección, del mejoramiento, de los actores. El área de trabajo es apropiado por la Genética; la selección se reduce a pocas mentes, manos y espacios; del conuco se pasa a los bancos de semillas y parcelas aisladas de instituciones públicas y privadas. Los actores, de conuqueros pasan a ser  genetistas; las razas serán variedades sintéticas, híbridos, con marcas, nombres y códigos que atribuyen autoría y privatización. Las semillas, pasan a ser semillas certificadas, avaladas por normas tecnocráticas que favorecen la privatización y la exclusión del saber y hacer cultural.


Norman Borlaug considerado el padre de la Revolución Verde en los campos mexicanos, 1964. 
(Tomada del blog Ciudadanía Express)
Posteriormente, la práctica patentizadora de la tecnocracia reduccionista y fragmentaria del mejoramiento genético, se moleculariza a lo génico (se reduce a los genes), se habla de genoma, germoplasma, genes, secuencias genéticas, de recursos fitogenéticos, de bancos de germoplasmas y de ADN, de fitomejoradores y biotécnologos, de Ingeniería Genética. Como se aprecia hay un lenguaje,  espacios y actores que facilitan la patentización, la privatización, que tributa a la división social del trabajo, a pocos expertos que seleccionan pocas semillas, atentando contra la rica biodiversidad genética que tenían millones de hacedores de semillas con base a su rica demanda cultural y sus disímiles localidades.
Hoy día se impuso como deber ser, la practica de la manipulación genética molecular, la agricultura de laboratorio con ingenieros y trabajadores de bata blanca; cuya mayor expresión de desintegración de la naturaleza y las culturas, de dominio, dependencia y concentración es la transgénesis y los antinaturales transgénicos.    

5 de junio de 2013

EL OBTENTOR DE LAS SEMILLAS Y SU PECADO ORIGINAL


Andrés Avellaneda

En este proceso de movilización contra los transgénicos, activado por las reiteradas manifestaciones de emplazamiento para ser usados en Venezuela, por parte de la organización empresarial FEDEAGRO; surge desde el parlamento la propuesta de revisión de la Ley de semillas, materiales para la reproducción animal e insumos biológicos y/o la creación de una nueva ley de semillas; bajo la justificación de garantizar el suministro de semillas certificadas e incluso hacer otra ley de fertilizantes (http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/83345/diputado-urena-ley-de-semillas-busca-fortalecer-acceso-a-insumos-para-produccion/). Ante la coincidencia en tiempo y espacio de ambos planteamientos, por supuesto se ha generado la suspicacia y activación de colectivos y movimientos de las fuerzas populares.
Desde C.A.R.I.A.C.O. nuestro modo de ver y así lo hemos expuesto en los escenarios de lucha, el tema de los transgénicos parece un pote de humo, por ahora, para negociar y obligar a discutir una ley de semillas, que garantizará amarrarnos aún más a los sistemas de producción de la Rockefeller y ordenados desde el imperio científico técnico del CGIAR; a la apropiación, mercantilización, patentización de semillas y el uso de insumos agrotóxicos (fertilizantes); así como hacerse de todas las semillas indocampesina con su preciado acervo cultural, sus bondades  de adaptación, propagación, resistencia, su variabilidad, su diversidad, características envidiables y apetecibles ante un mundo que se presenta caótico, por los desequilibrios causados a la madre naturaleza. Debemos ampliar el debate y el tino de nuestras luchas; no encerrarnos en la lucha pues, el problema no sólo son los transgénicos y la Monsanto (esta tiene muchísimas fachadas y vías).
Creemos se debe debatir (en ese gran debate al que hemos llamado) acerca de la pertinencia o no, de una ley que privatiza las semillas, e incluya para rematar, a las semillas indocampesinas, esas que cimarronean desde los saberes y haceres de la agricultura indocampesina; ¿será conveniente que legislen sobre ellas?, ¿le van a aplicar las “normas de certificación” que favorecen a las empresas privadas y al malinchismo agroprofesional público y privado? Al legislar sobre ellas, ¿que consecuencias traerá en este marasmo contradictorio de leyes nacionales e internacionales y esa especie de supraconstitucionalidad en que se han convertidos los convenios internacionales? ¿Quién, cómo y con qué criterio se validaran los miles de hacedores indocampesinos de semillas? ¿Cómo evaluaran para certificar el comportamiento local de las semillas?
Si el gran debate resulta en legislar para privatizar las semillas, es un error acuñar las semillas indocampesinas con toda su carga cultural, en una ley descontextualizada, ajena, estructurada para privilegiar a las semillas obtenidas por agroempresariales. Los ajustes que se pretenden hacer a la ley original (G.O. 37.552 del 18 de octubre de 2002), sólo eliminando frases y adicionando conceptos, etc., no cambia la concepción de la misma: fitomejoradores; obtentores; empresas; certificación; omg; Inst. Nac. Semillas; es la reproducción del modelo Rockefeller-CGIAR; meter allí a las semillas indocampesinas, es incompatible y hacerle el juego al modelo agroempresarial internacional o nacional, privado o “público” para seguirse apropiando de las semillas autóctonas.
En este caso, habría que crear un instrumento legal contextualizado a las semillas indocampesinas, que la proteja y defienda nacional y supranacionalmente, como patrimonio y derecho de los pueblos a su autodeterminación y soberanía; nutrida con otras leyes, como la ley de patrimonio cultural de los pueblos y comunidades indígenas, por ejemplo.  
En los borradores de ley que han salido a chorritos a la luz pública, sinceramente no vemos mayor hincapié hacia los transgénicos, con los cuales estamos abiertamente en contra, eso debe desaparecer de esa ley; pero lo que poco se ha debatido es acerca de la “protección del derecho de obtentor de semillas”. Hay un sagaz juego de palabras de obtentor, creación genética, germoplasma, variedades, cultivar, que legaliza la actuación empresarial. Es bien sabido y concebido a nivel mundial, que todo lo “lícito” montado a partir de lo ilícito, es ilegal e ilegítimo. He aquí el fondo del asunto.
¿De dónde nace el derecho de los “obtentores y/o fitomejoradores”? de una actividad encubierta de biopiratería y bioespionaje con fachada “de trabajos científicos”.  Véase en los anexos, que un grupo de “investigadores” pertenecientes a la National Academy of Sciences-National Research Council y la Fundación Rockefeller, colectaron en Venezuela las denominadas razas de maíces, y agradecieron (Ackowledgments) a los productores (campesinos y originarios) por haber permitido que su maíz fuera colectado. Todas estas razas de maíces fueron a parar al exterior, para ser trabajadas por los fitomejoradores (Obtentores) y ser reintroducidas como semillas comerciales (obtenidas). Sobre la buena fe de los campesinos y pueblos originarios actuaron deliberadamente y con alevosía. El lenguaje especializado cambió razas, por variedades, cultivares, obtenidos por los fitomejoradores y en la ley aseguran su derecho, y ¿quién vela por los derechos de los hacedores o creadores culturales de las semillas indocampesinas? Se puede obtener algo heredado, encontrado, comprado, robado, saqueado, despojado; entonces, ¿cual derecho debe ser privilegiado el del creador cultural o el del obtentor? La lógica capitalista de la ley la lleva a privilegiar y proteger al que gastó dinero en la obtención a partir del saqueo primigenio y no de la justicia históricocultural.

A nuestro modo de ver desde allí debe partir la discusión, desde la legalidad y legitimidad históricocultural, desde la develación de la dominación del modelo agroindustrial capitalista extractivista y su incompatibilidad con la revolución, si ésta es antiimperialista, bolivariana, socialista. 

Andrés Avellaneda es profesor del IDECYT-UNESR y Miembro del C.A.R.I.A.C.O.



27 de mayo de 2013

¡Sí nos importa el bledo! 2do Comunicado del Comando Mariamoñitos



El Comando Maria Moñitos de la artista conceptual Argelia Bravo, también se pronunció contra Monsanto y todas las transnacionales del agronecio denunciando, en nombre de las mal llamadas malezas, la misoginia, el clasismo y racismo del lenguaje de la MonDiablo, sus negocios y marcas. (LVSV)

Venezuela y la Reforma de la Ley de Semillas: Fedeagro y Empresas Polar impulsan entrada de transgénicos


COMUNICADO

¡¡EL PUEBLO MADURO EXIGE 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA PATRIA 

ECOSOCIALISTA 

LIBRE DE TRANSGÉNICOS!!


Por: Equipo de Comunicación de la Campaña Nacional Venezuela Libre de Transgénicos
(Parte de la Red Nacional Venezuela Libre de Transgénicos)


Este sábado 25 de mayo de 2013, en el marco de la jornada mundial en contra de la transnacional del Agronegocio MONSANTO, nos concentramos en la plaza de los museos en Caracas para sumarnos a esta protesta mundial desde la Campaña Nacional Venezuela Libre de Transgénicos. En la concentración se recolectaron firmas para suscribir esta posición, que serán enviadas a la Asamblea Nacional y Presidencia de la República.
A continuación enviamos el comunicado en el que repudiamos la intención de FEDEAGRO de promover la entrada de cultivos transgénicos al país, exigimos la participación popular en las discusiones de la nueva Ley de Semillas que se esta realizando en la Asamblea Nacional, para ratificar en esta ley el legado del Comandante Eterno de una VENEZUELA LIBRE DE TRANSGÉNICOS.


En el año 2006 el Comandante Supremo Hugo Chávez expresó su firme rechazo a la entrada de semillas y alimentos transgénicos al país, cuando expuso: “Nos oponemos a la tentativa del gobierno imperial de los Estado Unidos y de sus empresas transnacionales de introducir organismos transgénicos en el ambiente... y combatimos decididamente las semillas “terminator” porque ellas atentan contra el sentido de la vida... Manifestamos nuestro apoyo y la necesidad de reconocer a los pueblos y comunidades que durante siglos y milenios han desarrollado la diversidad agrícola”. (Hugo Chávez. Manifiesto de las Américas. Curitiba, Brasil, 20 de abril de 2006)

A pesar de que  Chávez planteo e hizo reiteradamente énfasis en la prohibición y los peligros del uso de semillas transgénicas, así como a la injerencia imperial que esto representaría, vemos con preocupación el hecho de que la Ley de Semillas, Material para la Producción Animal e Insumos Biológicos, vigente desde el año 2002, así como la propuesta para la creación de la nueva Ley de Semillas, no prohíben la importación y producción de semillas transgénicas, sino que establecen regulaciones que posibilitan la entrada de estos productos al país, aún y cuando son conocidas las graves consecuencias sociales, ecológicas y geopolíticas que ha causado el agronegocio transgénico en países como Brasil, Argentina y Paraguay, deforestando la selva amazónica, asesinando líderes campesinos e indígenas, desplazando comunidades enteras y auspiciando golpes de estado como en el caso de Paraguay.

Igualmente, nos preocupa la aparición dentro del articulado de la propuesta de ley, de elementos relacionados con la obtención de certificados y derechos de obtentor, que apuntan hacia la privatización de la semilla, que es y debe ser reconocida y respetada como un patrimonio ancestral, libre y soberano, que pertenece únicamente a los pueblos que las han multiplicado, conservado y mejorado con el conocimiento tradicional desde hace milenios. Esta legislación no reconoce la semilla campesina e indígena, ni contempla ninguna figura del poder popular, irrespetando el derecho del pueblo a ejercer el control soberano sobre sus semillas y alimentos.

El agronegocio transgénico es un modelo agrario capitalista y una continuación de la lógica imperial de la revolución verde, que tiene como principal objetivo la acumulación de capital, y no la alimentación de los pueblos ni el cuidado de la Madre Tierra. Debe ser identificado como una de las más severas formas de violencia que debemos enfrentar como sociedad y que el movimiento por la paz y la vida debe visibilizar sus impactos como un modelo de agresión que vulnera el derecho a la alimentación. 

Los intereses de las grandes transnacionales que dominan hegemónicamente la investigación, producción y mercado de semillas transgénicas, sólo persiguen la acumulación de capital y el control de todos los sistemas agroalimentarios del planeta, creando principalmente cultivos transgénicos resistentes a la aplicación de agrotóxicos herbicidas que ellos mismos producen.

Los transgénicos no garantizan la soberanía alimentaria de nuestros pueblos sino que  son una herramienta tecnológica imperial y corporativa que concentra propiedad de la tierra en pocas de manos, es decir, fortalece el latifundio que genera relaciones de explotación  considerado por la Revolución Bolivariana como contrario al interés social, privatizan la semilla a través de las patentes y derechos de propiedad intelectual, erosionan nuestra diversidad biológica, potencian la contaminación y uso indiscriminado de agrotóxicos y vulneran la soberanía de los pueblos a través del control tecnológico, económico y político.

Investigaciones científicas demuestran que es falso el mito de la mayor productividad del agronegocio transgénico, ya que hay datos que afirman que la mayoría de la población mundial se alimenta con productos generados con tecnologías locales tradicionales. Hoy solicitamos ejercer nuestro derecho a la contraloría social de los sistemas de investigación nacional y la generación de investigación, pertinente y emancipadora que apoye a la agricultura campesina, así como el fortalecimiento de programas de detección de transgénicos y rechazamos la lógica cientificista que invisibiliza y menosprecia la agricultura tradicional como lo han hecho tradicionalmente las ciencias agrícolas de la Revolución Verde.

Existen investigaciones científicas  que demuestran que el consumo de alimentos transgénicos puede causar daños a la salud humana, además de que los cultivos tradicionales pueden ser desplazados y/o extinguidos por las semillas invasoras transgénicas. Todo esto revela cómo la  introducción de esta tecnología al país representa un atentado en contra de la soberanía nacional, en contra de la salud y en contra del patrimonio biocultural ancestral de nuestros pueblos. Exigimos el etiquetado de los alimentos producidos con cultivos transgénicos como derecho a la información  de los y las consumidoras.

A todo esto se suma la ofensiva que los distintos poderes económicos empresariales nacionales han emprendido en su afán de introducir al país los cultivos transgénicos, cuyos casos más emblemáticos se encuentran en las presiones que ha iniciado FEDEAGRO, ala agroindustrial de FEDECAMARAS y aliados de las grandes trasnacionales del agronegocio, así como el caso de las EMPRESAS POLAR, quienes no solo manejan un oligopolio, acaparador y especulador en la producción de alimentos y mantienen a través de sus fundaciones y empresas filiales, laboratorios de investigación biotecnológica, sino que además, desde hace tres años han establecido alianzas con la transnacional MONSANTO para la producción de maíz transgénico en el piedemonte y la altillanura del Río Meta, en Colombia. (Fuente Diario El Tiempo, Colombia).

Exigimos el veto político y económico en el país a las transnacionales que monopolizan la semilla y dominan el sistema agroalimentario como Monsanto y otras transnacionales que recibieron divisas de CADIVI, durante el año pasado. Estas empresas hoy mas que nunca han sido condenadas por todos lo movimientos sociales del mundo, por atentar contra el derecho a la alimentación y a la vida.

En vista de la complejidad que implica el tema de la semilla, los colectivos, organizaciones, movimientos sociales y militantes que nos encontramos articulados en la Red Nacional de Guardianes de Semillas y la Campaña por una Venezuela Libre de Transgénicos, quienes suscribimos los planteamientos generados en la Declaratoria de Monte Carmelo, exigimos: que se abra un debate público a nivel nacional en torno a la creación de la nueva Ley de Semillas, para que los pueblos y comunidades, productoras y consumidoras de las semillas y de los alimentos, participemos en el ejercicio pleno de nuestro derecho como pueblo legislador, en la discusión de una ley como esta, que reviste una importancia crucial al estar relacionada con las semillas que constituyen la base para la alimentación del pueblo.

Desde la  organización y la unidad de los movimientos sociales venezolanos en ejercicio del poder popular solicitamos nuestra participación en la construcción de políticas públicas dirigidas al fomentar y apoyar la agricultura campesina e indígena, en espacios diversificados y en transición agroecológica que aportan la mayoría de los alimentos que se consumen en la ciudad, y que ha sido invisibilizada por la supuesta producción de la agricultura corporativa que consume grandes cantidades de insumos y agrotóxicos y que sólo produce cuatro a cinco rubros agroindustriales: caña de azúcar, arroz, maíz, sorgo y soya. Sólo desde la agricultura soberana y campesina podremos garantizar el derecho de todo nuestro pueblo a consumir alimentos sanos y libres de explotación, agrotóxicos y transgénicos.

¡El Conuco alimenta, El Latifundio esclaviza!

Finalmente, llamamos la atención sobre el carácter ecosocialista que asumió la Revolución Bolivariana con el Programa de Gobierno de la Patria 2013-2019 del Comandante Hugo Chávez y su quinto objetivo histórico de “Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana”, por lo tanto reivindicamos la transición hacia un modelo agroecológico con las comunas como núcleos de éste nuevo modelo de sociedad. Ratificamos la Declaratoria de Monte Carmelo, en donde se prioriza la protección y promoción de las semillas campesinas e indígenas, los conocimientos y los territorios asociados a ellas como patrimonio de la agrobiodiversidad, profundizando la posición de Venezuela como país libre de transgénicos.

¡Las semillas transgénicas sólo favorecen los intereses del agronegocio!
¡La posibilidad de tener y mantener una Patria, están en juego con esta ley!
¡¡¡Tenemos Patria y hay que defenderla!!!

@vzlalibredeogm